El pasado viernes por la tarde volví a viajar desde Arahal hasta Córdoba, hasta el centro Altas Capacidades Córdoba, donde ya estuve en el mes de abril. Los peques se quedaron encantados con mi primera intervención y volvía para hacer una segunda parte que cerrara aquella experiencia. Y no me equivoqué, llevaba unas expectativas altas que se cumplieron con creces y, de nuevo, los chicos y chicas disfrutaron tanto como yo. Tras mi mañana de trabajo en el instituto, cogí mis materiales y me dispuse a pasar la hora y veinte que me separaba del destino escuchando música o algún podcast en el viaje, para aprovechar el viaje.
Al llegar allí, de nuevo me recibió Rafi, la responsable del centro, con esa cercanía que hace que uno se sienta cómodo desde el primer momento y ya me tenía preparado mi café y mi botellita de agua. Tras los saludos, no tardé en encontrarme con el grupo de 17 chicos y chicas de entre 5 y 12 años, la mayoría de los cuales repetían y ya me conocían de aquella primera charla. Me dio mucha alegría volver a verlos y sentir esa curiosidad, energía y ganas de aprender que desprenden todos ellos. Los que venían por primera vez no tardaron mucho en integrarse y en mostrar la misma capacidad de aprendizaje que los demás.
La primera vez que vine lo hice nervioso, por el reto de enfrentarme a un público formado por un alumnado tan pequeño, pero esta vez ya sabía como ganarme a esos chicos y sacar de ellos todo su potencial, lo cual me daba más tranquilidad.
En esta ocasión la charla llevaba por título Taller de Pokémon biológico y era la segunda parte de La Ciencia detrás de... Pokémon, Harry Potter, los Vengadores y Minecraft y comencé recordando lo que habíamos hablado en la charla anterior, para continuar contando algunas de las cuestiones que llevamos esta año mis alumnos, compañeros y yo a la Feria de la Ciencia de Sevilla, para terminar con una parte más practica de creación de un Pokémon biológico.
Y si la primera parte de explicación discurrió estupendamente y la atención no decayó en ningún momento con intervenciones, preguntas, comentarios y caras de asombro, la segunda fue la de mayor disfrute, puesto que cada uno de los alumnos tuvo que comenzar a crear su propia criatura usando las características de los principales grupos de invertebrados. Salieron propuestas muy buenas y cuando ya la mayoría tenía medio preparado su animal, pasamos a evolucionarlo, y metimos incluso la magia de Harry Potter. Para ello tuvieron que añadirles características de los diferentes grupos de vertebrados. El disfrute aquí aumentó un montón más y casi no nos dio tiempo de aplicar la última parte en la que íbamos a megaevolucionar a los seres creados y evolucionados usando bloques de diferentes materiales similares a los de Minecraft. De este modo integramos el universo de Pokémon con el de Harry Potter y el de Minecraft, y de camino repasamos, estudiamos y conocimos las características de los principales grupos de animales, tanto vertebrados como invertebrados.
De nuevo disfruté de una de esas experiencias maravillosas que te regala el mundo de la divulgación y que te recuerdan por qué merece la pena hacer las maletas, recorrer kilómetros y plantarte delante de un grupo de personas para explicar y contar las cosas que a ti te ilusionan.
¡Muchas gracias a todos los que lo habéis hecho posible!

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