lunes, 13 de marzo de 2023

Mi crónica de Rota Ciencia 2023

Este ha sido un fin de semana insuperable y como mandan las tradiciones de este blog, tras participar en un evento de divulgación científica, toca publicar la correspondiente crónica. Aprovecho también para dedicar este post a dos personas sin las que hubiese sido imposible que el evento saliera adelante. Se trata de Germán Bernal Girón y Eugenio Manuel Fernández Aguilar, dos personas increíbles que han puesto todo lo que estaba en sus manos para que Rota Ciencia saliera adelante.




El viernes 10 por la tarde, tras preparar las maletas y esperar que mi hija Irene terminara su entrenamiento, subimos todos los bártulos al coche y los cuatro, Macarena, Marta, Irene y yo, partimos desde Arahal a Rota. El viaje no es muy largo, pero se nos hizo más corto aún ya que hicimos una especie de concurso musical con el que nos reímos mucho y nos lo pasamos genial. 

Llegamos a Rota sobre las 10 de la noche, bajamos las maletas y las chicas me acercaron al restaurante Badulake, donde me esperaban un pequeño grupo de gente maravillosa. Allí estaban los dos artífices de Rota Ciencia, Eugenio y German, con los que me fundí en un gran abrazo por la alegría de poder volver a mi tierra adoptiva a formar parte de esta gran familia divulgativa. Pero no quedaba ahí la cosa, ya que también estaban los murcianos Daniel Torregrosa y José Manuel López Nicolás. ¡Qué ganas tenía de volver a juntarme con ellos! Jose y Dani son unos genios de la divulgación, pero además son dos personas increíbles y con un sentido del humor impresionante. Completando este magnífico grupo estaban también Inma León, que es la elegancia y el saber estar en persona y mi gran amigo y tocayo, Carlos Briones, uno de los grandes científicos que tenemos en nuestro país, que además puedo decir que es el hombre más caballeroso y elegante que conozco, y otro colega con el que tenía muchas ganas de volver a sentarme a comer, beber y reír. Al rato se incorporó al grupo la astrofísica Eva Villaver, a la que no tenía el placer de conocer aún y que me dejó impresionado con su sapiencia y su simpatía.


Tras la cena basada en pescado y platos locales, que nos encantó, se nos unieron también los buenos de Thuban Rodríguez y Eduardo Bazo, que nos acompañaron a disfrutar de una agradable noche en La Calabaza Mecánica, uno de los pubs emblemáticos de Rota. El pre-evento de Rota Ciencia había empezado de la mejor manera posible y las risas, las anécdotas, las historias discurrieron en un ambiente distendido y amistoso. Volví a casa, me reuní con mi familia y me dispuse a descansar para estar listo para la intensa jornada que nos esperaba al día siguiente.

Amaneció en Rota y a las siete de la mañana sonó mi despertador. Tras prepararme, desayunar y meter en mi mochila los libros que me llevaría para que me firmaran algunos ponentes, me fui a la puerta a esperar a Eugenio, que me recogió a las 8:00. Llegamos al Teatro Auditorio Municipal "Alcalde Felipe Benítez", donde nos esperaba ya German, y entre los tres, con la ayuda del personal del auditorio, comenzamos a preparar todo para que a las 10 estuviera todo a punto para que empezara el evento. Aunque había mucho trabajo por hacer, llegó la hora de abrir al público, y ya lo teníamos todo preparado.


Tengo que hacer aquí una mención especial a la gente que ha colaborado y ha hecho posible que este gran evento salga bien. Aparte de a German y Eugenio, los grandes artífices, hay que agradecer también al Ayuntamiento de Rota, a Planeta Explora, a la Diputación de Cádiz y Onebzos, a las librerías de Rota, a los alumnos de Eugenio, a José Antonio Lucero y a todos los que han echado una mano o han aportado aunque sea un granito de arena de cualquiera de las paradisiacas playas de Rota. Sin su colaboración es imposible que hubiera salido todo tan bien como salió.


El público comenzó a llegar un rato antes de las diez, al igual que los ponentes de la mañana. Cuando yo vi llegar a mis chicas, ya me quedé tranquilo y empecé a disfrutar de los momentos previos al comienzo del evento de manera bastante relajada y distendida. Pude saludar a mis amigos Tito Eliatrón y David, que se encontrarían entre el público y en esos momentos previos también pude conocer a gente interesante. Como siempre decimos, lo mejor de este tipo de eventos es la oportunidad que te dan de conocer, interactuar o reencontrarte con tanta gente maravillosa.




Con un pequeño retraso, por pequeñas cuestiones técnicas que conseguimos resolver, dio comienzo el gran espectáculo que fue Rota Ciencia 2023. El maestro de ceremonias, que además fue el encargado de abrir el acto fue el bueno de José Antonio Lucero, que derrochó simpatía presentando a cada uno de los divulgadores a lo largo de todo el día. Hacer de maestro de ceremonias de cualquier evento no es una tarea nada fácil, pero José Antonio lo hizo fenomenal y dejó el listón muy alto. A la mayoría nos sacó una gran carcajada con su propuesta de "Pizza Ciencia" que acompañó con una foto de Eugenio comiendo pizza. 



El alcalde de Rota, Jose Javier Ruiz Arana hizo la apertura institucional del acto destacando la importancia de la ciencia y la divulgación en la sociedad y reiteró su compromiso con la realización de este tipo de eventos. Más tarde, durante el almuerzo, tuve la oportunidad de hablar con él y tuvimos una interesante conversación sobre nuevos proyectos que podrían contar con el apoyo y la implicación del Ayuntamiento de Rota.



- El primero de los ponentes en subirse en el bonito escenario de Rota Ciencia fue José Manuel López Nicolás, al que me gusta referirme como uno de los mejores divulgadores científicos que tenemos en nuestro país - sino el mejor - que nos trajo una charla interesantísima, divertida, didáctica y muy cercana. En La ciencia de la magia, que es una verdadera genialidad de conferencia, Jose hizo una magnífica exposición partiendo del que fuera futbolista del Cádiz durante muchos años, Mágico González, donde mostró la importancia de la ciencia de las pequeñas cosas y en la que no faltó un espectacular paseo por la gastronomía local desde un certero punto de vista científico. Creo que no pudo haber mejor arranque del evento y yo me descubro una vez más - y todas las que hagan falta - ante el genio de este hombre. ¡Bravo, Jose!



- El listón lo había dejado Jose muy alto, pero de nuevo volví a sentir el orgullo de amigo cuando subió a la palestra Daniel Torregrosa, que estuvo enorme con su charla Jano, dios de la química. Con un interesante recorrido histórico por la química a través de personajes desconocidos para muchos de nosotros, pero con unas vidas interesantísimas que dan para ser llevadas al cine, Dani hizo magistralmente lo que tan bien sabe hacer que es unir historias de todo tipo con la ciencia química. Contar con divulgadores como Dani es una garantía de éxito y tras terminar, encima, nos regaló una bonita sorpresa que fue el anuncio de su nuevo libro de divulgación Química asombrosa, que tengo unas ganas de tener en mis manos impresionante y que desde ya recomiendo incluso antes de haberlo leído. ¡Enhorabuena, Dani!



- Para cerrar el primer turno de ponencias, la siguiente fue Eva Villaver, astrofísica que ha trabajado para la NASA y autora del libro Las mil caras de la luna. Eva hizo una exposición sumamente interesante titulada La búsqueda de lo que dejamos atrás, en la que habló del espacio y del tiempo y de la importancia de los telescopios espaciales en la búsqueda del conocimiento en el espacio. Para los que sabemos poco de este apasionante tema fue una charla de las que abren las ganas de profundizar en el conocimiento de las estrellas. ¡Gracias, Eva!



Yo pude disfrutar estas tres interesantes exposiciones sentado entre el público, con mi familia y puedo dar fe de que todos estuvimos muy atentos a lo que estas tres grandes personas nos tenían que decir. Pero no me podía quedar allí, y tras el descanso, me subí a las bambalinas del teatro, donde nos juntamos los que seríamos los ponentes del siguiente bloque: Alba, Ramón y Carlos. Cabe decir que en todo momento, Eugenio estuvo pendiente de los ponentes que estábamos por allí detrás, y como tiene el don de la ubicuidad, a la vez velaba porque no hubiera problemas con las presentaciones ni con el sonido, recibía a la gente que iba llegando... Él lo sabe porque se lo he dicho muchas veces, pero soy un gran admirador de la enorme capacidad de hacer cosas que tiene Eugenio, y eso que a mí tampoco me gusta quedarme parado... ¡Grande Eugenio!

- Terminado el descanso, se volvieron a retomar las charlas y salieron a hacer su magnífica actuación los psicólogos Alba Sotelino y Ramón Nogueras, que bajo el título ¡Quillo, no quemes eso! hicieron una gran defensa de psicología basada en la evidencia científica y de la importancia de no dejarse camelar por pseudociencias o técnicas ya superadas, de un modo muy didáctico y divertido. Para ello, Ramón se metió en el personaje de un pirómano, mientras que Alba hacía de la psicóloga que la estaba tratando, intercalándolo con conversaciones del Ramón real psicólogo con su colega Alba. Para Alba, que además es roteña, supuso su debut en una charla sobre un escenario, aunque ella tiene muchas tablas divulgando en las redes, pero gracias a su talento, simpatía y desparpajo, lo hizo maravillosamente. A Ramón tengo la suerte de conocerlo desde hace varios años porque hemos coincidido en Desgranando Ciencia y es un tío que tiene un talento especial para dar charlas, muy directas, gamberras y con mensaje, que a mí personalmente me fascina. Así que estuve todo el rato desde el lateral del escenario, embobado con ellos y sin ni siquiera tener tiempo de pensar en mis nervios. ¡Enhorabuena, Alba! ¡Bravo, Ramón!




Mientras escuchábamos a los dos psicólogos Carlos Briones, Eugenio y yo nos hicimos un selfie que quedó muy chulo y de nuevo me sirvió para que no sintiera nada de nervios antes de salir a dar mi charla.


- Llegó mi turno para repetir en aquel escenario un año después y esta vez mi propuesta divulgativa se titulaba Nuestra joya amenazada y evidentemente me refería al camaleón. Utilicé mis 20 minutos para hablar de este reptil de características y capacidades asombrosas que tenemos la suerte de poder encontrar de vez en cuando en los pinares, dunas y matorrales de Rota. Es cierto que no profundicé en casi ninguna de sus características, porque quise mejor dar muchas pinceladas sobre curiosidades entre las que se encontraran algunas que el público en general no supiera. Me lo pasé muy bien investigando y elaborando mi presentación y creo que me quedó un resultado muy digno, aunque reconozco que ahí detrás hay muchas horas de dedicación. Pero valió la pena y disfruté de estar en el escenario. Además no me sentí nervioso, ni estresado y creo que lleve un ritmo tranquilo y sosegado pero sin perder el dinamismo, y hubo mucha gente que después me dio unos feedbacks muy positivos. Ojalá poder volver en sucesivas ediciones, sería algo que me haría mucha ilusión.










- Y con el subidón que da siempre terminar una charla, procesando toda la información que pasaba por mi cerebro en ese momento, le llegó el turno a Carlos Briones. Con la elegancia que le caracteriza y con la habilidad para aunar poesía con ciencia, Carlos respondió a la difícil pregunta de ¿Qué es la vida? y me encantó de la forma en la que lo hizo, recorriendo diferentes visiones, no solo en el tiempo o en las personas que la definían, sino también desde puntos de vistas inesperados y sorprendente. Además cuando sacó la definición de Lynn Margulis a mi me llegó al corazón, porque le tengo mucho cariño a esa definición y la uso para hablar del tema a mi alumnado de 2º de Bachillerato. A partir de ahora verán la magistral charla de Carlos. ¡Enorme, Carlos!



Y así de bien terminó la mañana de este Rota Ciencia que tan buen sabor de boca nos estaba dejando. A la salida más reencuentros y abrazos, con gente como Francis Villatoro, Cirenia y Marina, Iván y muchos más que seguro que me dejo atrás. Nos reunimos todos y Eugenio nos llevó dando un buen paseo al Castillo de Luna, donde el Ayuntamiento de Rota nos invitó a almorzar a los ponentes y acompañantes en el entorno privilegiado como es el patio del Castillo de Luna. Allí tuvimos muchos buenos momentos de risas y buenas conversaciones. También disfrutamos de una visita guiada por el Castillo que, aunque yo ya lo conocía, fue interesante conocer parte de la historia que encierran esas paredes.

















Aun quedaba la segunda parte del evento así que nos volvimos al auditorio, no sin antes pararnos en el camino a reponer energías con un café, mientras que el público iba también tomando sus asientos. Irene decidió entonces irse con Vega, la hija de Eugenio y su prima Marina, que María José, la mamá de Vega, se llevaría a su casa. De esa manera volvimos al auditorio Macarena, Marta y yo. Una vez allí, continuaron las ponencias.

- El primer divulgador que salió a hablar en la sesión de tarde fue Enrique Viguera, que nos trajo su propuesta llamada Los genes reescriben la historia. Habló de prehistoria y genes y nos contó como el ADN permite descifrar la historia. Lógicamente, Enrique se centró en Málaga, pero la cercanía de las dos provincias hizo que fuera como si estuviera hablando de nuestra propia historia. ¡Gracias, Enrique!



- Después vino una charla que me llamaba mucho la atención por su título Virus zombies, ficción y realidad, que como comprenderéis tenía muchas ganas de escuchar. La encargada de llevarla a cabo fue Ana Grande, que basó gran parte de sus explicaciones en Guerra Mundial Z y Soy leyenda, dos películas ya clásicas que se pueden aprovechar muy bien para hablar de ciencia. Me alegra un montón que hubiera una propuesta como ésta en Rota Ciencia, que aunaba la parte real dedicada a los virus, con la parte de ficción dedicada a los zombis. ¡Genial, Ana!



De nuevo el descanso me vino genial para buscar a los ponentes y dejarles los libros que me había llevado o había comprado para que me los firmasen y así conseguí irme de vuelta con todos los libros firmados: Tito Eliatron, Carlos Briones, Eduardo Bazo y José Antonio Lucero. ¡Gracias a todos chicos! Me consta que mucha gente del público estuvo aprovechando los descansos para la bonita búsqueda del escritor para que te firme el ejemplar del libro. Se terminó el descanso y llegaron las dos charlas dedicadas al tiempo. (Por cierto, recuerdo haberme hecho una foto con Carlos Briones cuando me firmó su libro, pero no recuerdo quién fue el fotógrafo o fotógrafa y no tengo esa foto..., ¿le suena a alguien? ¡Gracias!)




- El primero en hablar del tiempo fue el gran Francis Villatoro, cuya presentación llevaba el título de ¿Qué es, pues, el tiempo?, y en ella mostraba la complejidad de conceptos que a priori nos parecen tan sencillos o cercanos como son el espacio y el tiempo. El estilo de Francis es único e inimitable, lo que hace que todo el mundo esté muy atento a las cuestiones que plantea, a pesar de que a veces nos cuesta un sobreesfuerzo extra entenderlos.



- Después vino la que se convertiría en una de mis charlas favoritas - y también de mi hija Marta - la de Cirenia Arias, llamada Un viaje en el tiempo. El viaje fue realmente alucinante y nos descubrió la obra de un artista que usaba la ilustración y el dibujo, a modo de infografías, y a pesar de estar hechos en otras épocas, poco o nada tenían que envidiarle a las actuales. Cirenia es un encanto de persona en el terreno personal, pero es que además tiene un arte muy grande para dar las charlas además de grandes conocimientos sobre estas cuestiones relacionadas con la ilustración y la ciencia. Por eso me encantó verla y escucharla sobre el escenario hablando de temas tan interesantes. ¡Mil gracias, Cire!



- Y ya para ir despidiendo este Rota Ciencia, se organizó en el escenario una mesa redonda, compuesta por los poetas Luis García Montero y Felipe Benítez Reyes, así como por Carlos Briones. Estuvo moderada y dirigida por Eugenio y supuso una forma de terminar el programa con un broche de oro emocionante e ideal. Allí se habló de amor, de vida, de muerte, y entre las muchas ideas que surgieron, incluso se hizo una defensa de la sanidad pública que fue muy aplaudida. Con las lagrimas a flor de piel aún, Eugenio dio por terminada la mesa redonda. ¡Muchas gracias!



José Antonio Lucero comenzó a despedir el evento, pero antes nos llamó a los ponentes para que nos hiciéramos la foto de familia sobre aquel bonito escenario y así nos fuimos juntando poco a poco para posar orgullosos delante de la gente que había ido a vernos.





Terminó Rota Ciencia con muy un sabor de boca y todos los quedamos allí sobre el escenario o en el patio de butacas, charlando con tanta gente interesante que no nos queríamos ir del auditorio. En mi caso, nos fuimos Macarena, Marta y yo a casa de Eugenio a recoger a Irene, y tras contarnos que se lo había pasado muy bien, volvimos a nuestro piso. Allí se quedaron las chicas y yo me fui de nuevo en busca de los ponentes de Rota Ciencia que estaban comiendo en el restaurante Noniná. Yo llegue justo a tiempo para pillar la cena desde el principio y disfrutamos de una nueva velada de compartir alimentos, risas y buena compañía. Esa noche también volvimos a La calabaza mecánica para rematar un largo y maravilloso día de divulgación y amistad que guardaré por largo tiempo en mi recuerdo. 






Siendo ya bastante tarde, nos despedimos -ahora sí de verdad- y quedamos en volver a vernos mas tiempo a la mayor brevedad posible. Eugenio me acercó a mi piso en su coche y fuimos valorando por el camino lo bueno y lo malo del evento, ganando por goleada todo lo bueno. Con un abrazo nos despedimos y dijimos adiós a esta gran aventura divulgativa que ha sido y será Rota Ciencia.

Me quedo con tantas cosas buenas de este Rota Ciencia: mi amistad con Eugenio, las magníficas charlas de todos los ponentes, las conversaciones con ponentes, público y acompañantes,  el poder disfrutar de un evento de divulgación científica en familia, lo bien que se lo han pasado Macarena y las niñas, las risas y  charlas con Jose, Dani, Tito, Carlos, Alba, Ramón, Germán, Edu, Thuban, Francis..., la visita al Castillo, el entorno privilegiado, el haber hablado de camaleones... ¡todo!


Una vez más termino así mi crónica, que se nota lo mucho que he disfrutado de este Rota Ciencia 2023 y ojalá podamos disfrutar en años posteriores de mas eventos científicos en nuestra Rota querida, porque el entorno no puede ser más privilegiado y maravilloso. Reitero una vez más, y no me cansaré de hacerlo, mi agradecimiento a todos los que lo han hecho posible, al Ayuntamiento, a las entidades colaboradoras, a todas las personas implicadas, a los ponentes, a los roteños y no roteños que han asistido como público..., pero sobre todo se lo agradezco a mi amigo Eugenio Manuel Fernández, que ha conseguido organizar, un año más, un evento de divulgación científica de primer nivel, en su Rota del alma. ¡GRACIAS!

Y ojalá que haya un Rota Ciencia 2024.

Para terminar me gustaría dejar por aquí los enlaces a los vídeos del evento, compartidos por el Ayuntamiento de Rota en su canal de YouTube:

1. https://t.co/pUXtqCNmb7

2. https://t.co/5Fzo948JhT

3. https://t.co/qbs24tXroy

4. https://t.co/ocuKFLzjRm

5. https://t.co/Zafsj5Lkrp

6. https://t.co/tNEz2M4iKQ

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Entradas relacionadas:

- Mi crónica de Naukas Rota 2022.

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