lunes, 19 de enero de 2015

25 Extraños penes de animales

Al parecer ha habido cierta polémica absurda en torno al #lunesTetas en el que participé el pasado lunes, creo que totalmente improcedente en pleno siglo XXI, aunque en realidad poco me sorprende. Pero bueno, ya lo explicó perfectamente Arturo Quirantes en su blog. Lo mejor de todo esto es que creo que a algunos les ha salido el tiro por la culata, y en vez de parar el asunto, han hecho que vaya más y allá, y para el presente lunes se ha convocado el #lunesPollas, concretamente desde el blog de Francis, lo cual me parece una respuesta de lo más adecuada, humorística y divertida, para salir al paso de polémicas absurdas.


Yo he tenido la fortuna hasta el momento de no haber recibido críticas por el #lunesTetas, pero si que he notado ciertas tendencias raras en mi TL de Twitter, aunque prefiero reservármelas. Pero si alguien piensa acusarme de lo que sea por escribir sobre tetas o sobre penes, ya va tarde porque ya escribí sobre penes en su día. Y por partida doble: aquí y en Naukas. Y por si alguien no lo sabe y en un futuro se plantea el #lunesCulos o algo así, llevo ya unos cuantos años escribiendo sobre culos en el Big Culo Day que se convoca en el blog de Jotacé. Sin ir más lejos el año pasado el año pasado hablé del culo de Beyoncé.

El caso es que como no quería dejar de participar en el #lunesPollas y como tampoco quería copiar alguna de las dos entradas de los penes integras, pues lo que se me ha ocurrido es reeditar y ampliar una de ellas, con algún contenido extra y también nuevas imágenes. Y eso es lo que vamos a ver aquí: la entrada que publiqué en Nauka "Extraños penes de animales", pero mejorada y ampliada.

En el artículo original enumeramos 15 (+ 1 teniendo en cuenta a la hiena) animales con penes extraños, pero hoy veremos algunos más, 25 en total. Allá van:




Pero antes de nada, ¿que es el pene? Pues el pene es el término general que se usa para nombrar a los órganos copuladores con los que los machos introducen el esperma en las hembras receptivas. Tales órganos se encuentran en muchos animales, tanto vertebrados como invertebrados, pero existen muchas especies que carecen de ellos, por ejemplo aquellas que tienen cloaca o las que usan algún órganos similar pero no son exactamente penes. De hecho durante la lista de animales que vamos a hacer en esta entrada vamos a encontrar tanto penes, como estructuras parecidas a penes, o estructuras con la misma función, pero que no son penes.

En los machos de los mamíferos placentarios y por ende en nuestra especie, el pene además de tener función reproductiva, lleva en su interior la parte distal de la uretra, por lo que su función es también excretora, pudiendo liberar tanto semen, como orina, según la ocasión lo requiera.

Anatomía interna de un pene humano. Fuente




La etimología de la palabra "pene", viene del latín "penis", que significa "rabo" o "cola". Por sus connotaciones sexuales, y normalmente por evitar una palabra tabú, existen en todos los idiomas un montón de palabras con este significado que vienen a sustituirla normalmente en el lenguaje vulgar. La palabra latina "falo" ("phallus") se utiliza a veces para describir el pene, aunque originalmente era usada para describir las representaciones pictóricas o talladas del pene.

Pero vamos a dejar de lado la etimología y pasemos directamente a la biología y la anatomía de distintos animales que tienen penes extraños, curiosos y muy distintos a los de la especie humana, ya sea por su forma, su tamaño o sus funciones y características. Veamos 25 ejemplos de extraños penes animales


#1. Pene sonoro. Sí, tal como suena, el primer animal que forma parte de esta lista es un pequeño insecto que tiene un pene sonoro, es decir que es capaz de producir sonidos usando su pene. La chinche acuática Micronecta scholtzi, perteneciente al orden de los hemípteros puede producir sonidos de hasta 99 decibelios mediante la estridulación, al igual que hacen, por ejemplo, los grillos, aunque en vez de frotar sus patas, lo que frotan es su pene con su abdomen para conseguir los sonidos que podéis escuchar pulsando en el reproductor que hay en este enlace. A pesar de que el 99 por ciento del sonido se pierde cuando se transfiere del agua al aire, el sonido es tan fuerte que una persona que caminara por la orilla podría oír a estas diminutas criaturas cantando desde el fondo del río. La técnica que usan los machos de esta especie consiste en frotar su apéndice genital contra el abdomen estriado, como si frotáramos una cuchara de madera contra una tabla de lavar. El tamaño de dicho apéndice genital o pene es de unas 50 micras, de diámetro, más o menos como el de un cabello humano. En los insectos el apéndice genital está formado por un tubo común en el que se unen los dos conductos deferentes, y recibe el nombre de edeago.

Micronecta scholtzi. Fuente
El número 34 representa el edeago de un hemíptero. Fuente

#2. Doble pene puntiagudo. Los elasmobranquios, es decir, los tiburones y las rayas tienen unos órganos copuladores especiales llamados claspers o pterigopodios, con forma de doble pene puntiagudo, que usan para depositar el esperma en la cloaca de las hembras. Estos órganos son el resultado de la modificación de la parte posterior de las aletas pélvicas. Los claspers cuentan con un órgano llamado sifón con el que pueden coger agua que se mezclará con el semen para ser expulsada a presión al interior de la cloaca.

Claspers del tiburón Orectolobus maculatus. Fuente
Claspers de un tiburón orectolóbido. Fuente

#3. Penes partidos. Algunos animales tienen hemipenes para la llevar a cabo la copulación, como por ejemplo muchos lagartos, serpientes y anfisbénidos (culebrillas ciegas). Los dos hemipenes cuentan con tejidos eréctiles que hacen que estos salgan hacia el exterior en el momento de la cópula. Los machos que los tienen solo usan un hemipene cada vez, y es posible que lo hagan de manera alterna. Dependiendo de la especie pueden presentar diversas estructuras para ayudar a la sujeción en la cloaca de la hembra, como espinas o púas, o son bífidos, terminando en dos puntas. Por cierto, la fotografía que abre este post corresponde a un hemipene de una serpiente pitón.

Hemipenes de las serpientes Ptyas korrosOligodon fasciolatus y Sibynophis collaris
Hemipenes de Ovophis monticola, Pareas macularius y Naja siamensis. Fuente

#4. Penes largos. Los cirrípedos, cuyos representantes más conocidos son los percebes, Pollicipes pollicipes, unos extraños crustáceos sésiles con cierta forma fálica, que siempre han sido considerados como los animales con el pene más largo, alcanzando unas 20 veces su longitud corporal (haced los cálculos en la especie humana, y obtendréis un pene de 34 metros para un hombre de 1,70 m... casiná...). Los percebes necesitan copular para llevar a cabo la fecundación, cosa nada fácil para un organismo que vive fijo al sustrato, por lo que una gran solución a dicho problema es tener penes extremadamente largos. Otras especies de percebe, como Pollicipes polymerus han desarrollado otras estrategias, como expulsar su esperma a las corrientes marinas para probar suerte a ver si llega a alguna hembra y puede fecundarla.

En la parte superior de la foto se puede ver el pene de un percebe intentando fecundar a una hembra vecina. Fuente
Anatomía interna de un percebe. Fuente


#5. Penes más largos. El macho del pato malvasía argentino, Oxyura vittata, es considerado como el vertebrado con el pene más largo en proporción a su cuerpo. El pene en flacidez se enrolla en el interior del cuerpo del animal, en forma de sacacorchos, y cuando está totalmente erecto puede alcanzar la misma longitud que tiene el propio animal, llegando a haberse medido algunos de hasta 42,5 centímetros. Se piensa que este pene ha podido evolucionar por presión competitiva, ya que estas aves son muy promiscuas y pueden llegar a sacar el esperma de cópulas anteriores gracias a la punta erizada y espinosa de su largo pene, del mismo modo que si fuera un cepillo limpiando el interior de una botella. Cabe recordar que la mayoría de las aves no tienen pene, y copulan simplemente juntando sus cloacas, que es el órgano que reúne las funciones excretoras, reproductoras y de expulsión de las heces tras la digestión.

El largo pene de Oxyura vittata. Fuente
Parte del pene "sacacorchos" de Oxyura vittata. Fuente

#6. Penes descomunales. En términos estrictos el pene más grande del reino animal es el del rorcual azul, Balaenoptera musculus, que puede superar los dos metros de longitud, pero teniendo en cuenta que esta ballena es el animal más grande del planeta tampoco impresiona tanto el tamaño de su pene (si volvemos a hacer los cálculos en relación a un hombre de 1,70, nos encontramos con que tendría un pene de 11 centímetros...). El animal completo mide entre 24 y 27 metros y puede llegar a pesar hasta 120 toneladas.

El descomunal pene de una ballena azul. Fuente
Pene disecado de ballena azul en el Museo del pene de Islandia. Fuente

#7. Penes pequeños. Para compensar un poco con los anteriores veamos ahora que animal posee el pene más pequeño, y posiblemente se trate de alguna especie de musaraña, aunque no está nada claro. La musaraña más pequeña es la Suncus etruscus, con una longitud entre 3,5 y 5 centímetros. El pene de la mayoría de especies de musarañas ronda los 5 milímetros de longitud.

Suncus etruscus. Fuente
En las dos imágenes superiores se puede observar la papila urinaria (pu) de una hembra de musaraña (Galemys pyrenaicus);
en las dos inferiores se puede observar el pene (p) de un macho de musaraña (Galemys pyrenaicus). Fuente

#8. Penes en la cabeza.  Los peces priapium, que viven en el delta del río Mekong, son bastante extraños, ya que se caracterizan por tener sus órganos genitales en la zona de debajo de sus cabezas. El propio nombre vulgar "priapium" hace referencia a Príapo, un dios menor de la fertilidad en la antigua Grecia. La familia a la que pertenecen, Phallostethidae, también recibe este nombre por la extraña ubicación de sus órganos sexuales. Los machos de la especie Phallostethus cuulong tienen unas estructuras con forma de pene bajo la garganta que tienen la función de anclarse a los genitales femeninos y llevar a cabo una fecundación interna de sus óvulos. Como curiosidad cabe decir que estos peces copulan cara a cara, ya que el macho tiene que disponerse de esta manera para que la fecundación sea lo más efectiva posible, y en comparación con otras especies de peces con fecundación externa, los Phallostethus tardan bastante más tiempo en llevar a cabo la eyaculación y fertilización.

Detalle de las cabezas de Phallostethus. A y B Macho. C y D Hembra. Fuente
Phallostethus sp. Fuente

#9. Penes con hueso. En la mayoría de los mamíferos placentarios el pene tiene un hueso en su interior, llamado baculum o báculo, y su función es permitir la penetración cuando no hay erección. Entre los grupos de mamíferos que no tienen báculo se encuentran los humanos, los marsupiales, los équidos, las hienas y los lagomorfos. En los grandes simios se suele encontrar este hueso, pero está bastante reducido y mide pocos milímetros en algunas especies. En las especies que no tienen báculo la erección se consigue exclusivamente porque los cuerpos cavernosos de su interior se llena de sangre, gracias a la dilatación de las arterias que suministran sangre al pene, las cuales permiten el paso de más sangre para llenar el tejido esponjoso y eréctil de las tres cámaras internas, causando un aumento significativo en el tamaño del pene y en la rigidez del mismo, lo que permite una penetración mas eficaz.

Báculo de oso. Fuente

Báculo de mapache. Fuente
Báculo de perro. Fuente

#10. Penes sensoriales.  El pene de los delfines es extremadamente prensil y flexible, lo que tiene una gran utilidad para ellos, puesto que pueden usarlo, además de como órgano copulador, como un órganos sensorial, que le permite sondear los fondos marinos y no es raro verlos en los acuarios y exhibiciones en delfinarios jugueteando con una pelota utilizando su pene. La especie de delfín más común en estos lugares es el delfín mular, cuyo nombre científico es Tursiops truncatus.

Pene de delfín. Fuente
Pene de delfín. Fuente

#11. Penes de quita y pon. Algunos moluscos decápodos, como ciertas especies de pulpos, entre los que se encuentran los argonautas, Argonauta argo y otras especies de este género, cuyas hembras tienen concha externa, mientras que los machos no, poseen lo que podríamos llamar unos penes desmontables. Dichos machos usan unos tentáculos modificados, llamados hectocotilos, para transferir el esperma a la hembra, y en determinados casos, como en el del argonauta, pueden desprenderse de ellos para que se los quede la hembra en el interior de su cuerpo, que es capaz de almacenar varios hectocotilos procedentes de varios machos para ir dosificando el esperma en el tiempo. Al poco tiempo y antes de la siguiente cópula, si se le puede llamar así, porque el contacto entre ambos es mínimo, el macho vuelve a desarrollar nuevos hectocotilos y así está listo para una nueva transferencia.

Hectocotilo de Argonauta argo. Fuente

Argonauta argo. Fuente

#12. Pelea de penes. En algunas especies de invertebrados hermafroditas, como los dos individuos poseen órganos sexuales masculinos y femeninos, cuando se produce el encuentro entre dos individuos, se produce literalmente una pelea de penes entre ambos, puesto que producir espermatozoides tiene menos costes que producir óvulos y realizar una puesta, para ver quien consigue fecundar a quien, sin ser fecundado él mismo. Ocurre por ejemplo en la especie de platelminto marino Pseudobiceros hancockanus y otras especies del mismo género, que tienen dos penes en el interior de su boca, sí, en su boca, que utilizan para intentar fecundar a sus congéneres (ya no debe extrañarnos esto después de haber visto el pene en la cabeza de algunos peces...). Además estos penes también tienen la utilidad de servir de método de defensa contra depredadores y para cazar a sus presas. El propio nombre científico del animal, Pseudobiceros, hace referencia a estos "dos falsos cuernos" que son sus penes.

Dos ejemplares de Pseudobiceros bedfordi dispuestos a la pelea de penes. Fuente

Pseudobiceros bedfordi. Fuente

#13. Penes dobles. Los marsupiales, como los canguros, wombats, koalas, zarigüeyas... tienen un pene bifurcado, es decir dividido literalmente en dos partes. La terminación en dos extremos coinciden con las dos vaginas que poseen las hembras, por lo que la copulación puede llevarse a cabo adecuadamente. Como ya comentamos anteriormente, los marsupiales no tienen hueso en el pene y cuando no está en erección adquiere forma de S para retraerse en el cuerpo del animal. La forma del glande varía según el tipo y la especie de marsupial que estemos considerando.

Pene doble de una zarigüeya. Fuente
Pene bifurcado de un petauro, Petaurus breviceps. Fuente

#14. Penes de cuatro cabezas. Por si no hemos visto ya algunos penes extraños o en esta recopilación toca ahora echar un vistazo al órgano copulador de los equidnas. Estos mamíferos monotremados, al igual que los ornitorrincos, son muy primitivos y tienen rasgos reptilianos entre los que destacan la capacidad para poner huevos a pesar de ser mamíferos. Estos extraños animales de los que existen cuatro especies (géneros Tachyglossus y Zaglossus) que recuerdan un poco a los erizos, pero que no tienen parentesco cercano con ellos, tienen penes con cuatro salidas al exterior, aunque no todas son funcionales a la vez, sino que van rotando, y se usa una mitad, con dos cabezas cada vez. En este sentido funcionan como los hemipenes de los reptiles, pero están unidos por la base. El pene de los ornitorrincos también es extraño y termina en forma de horquilla, aunque solo el lado izquierdo es funcional, porque en la hembra solo funciona el ovario izquierdo.

Pene de cuatro cabezas de un equidna. Fuente
Detalle del pene de un equidna. Fuente

#15. Penes sadomasoquistas. Algunos escarabajos, como los del género Acanthoscelides, conocidos como gorgojos de las judías, o los del género Callosobruchus, han desarrollado unos penes bastante extraños y desagradables, puesto que están cubiertos con púas afiladas y duras. Se ha estudiado el apareamiento de varias especies de coleópteros con esta característica y se ha visto que la cópula produce cicatrices en el tracto reproductor de la hembra, por lo que la inseminación es bastante traumática. Pero es posible que evolutivamente estos penes se han seleccionado porque las lesiones puede que los beneficien, ya que evitan que las hembras se apareen de nuevo mientras sanan las heridas, lo que permite dedicar más tiempo y esfuerzo a la producción y crianza de los huevos fecundados.

Pene de Acanthoscelides obtectus. Fuente

Detalle de las púas del pene de Callosobruchus maculatus. Fuente

Detalle de las púas del pene de Callosobruchus maculatusFuente

#16. Pseudopenes. Vamos a ver ahora unos curiosos órganos llamados pseudopenes, que encontramos en las hembras de las hienas moteadas de la especie Crocuta crocuta. Las hembras de hiena están muy masculinizadas, tanto en comportamiento como en anatomía, llegando a ser incluso más grandes, agresivas y dominantes que los machos de su especie. Entre los rasgos de masculinización anatómica nos encontramos con que éstas tienen unos genitales externos grandes y parecidos a los masculinos, ya que el orificio vaginal se extiende en un largo clítoris que alcanza el mismo tamaño que el pene masculino y que solo se diferencian en el extremo que es achatado en la hembra y puntiagudo en el macho. Las hembras usan este pseudopene tanto para orinar como para copular, con la consiguiente dificultad para el macho de tener que introducir su pene en el pseudopene de la hembra. Y por si esto no fuera poco, las hembras también dan a luz a través de este clítoris modificado, produciéndose grandes desgarros en los primeros partos, además de terminar en muchas ocasiones con la muerte de los cachorros por no poder atravesar dicho canal con facilidad. Para rizar el rizo, los labios vaginales se encuentran plegados y contienen grasa en su interior, lo que los asemeja mucho con la bolsa escrotal y los testículos de los machos.

Pseudopene de una hiena hembra. Nótese la cicatriz producida tras su primer parto. Fuente
Aparato reproductor de una hiena hembra. Fuente

#17. Penes como escarpias. Los gatos, y los demás felinos en general, familia Felidae, tienen un pene que podría recordarnos un poco al de los escarabajos que hemos visto anteriormente. El glande del pene de los felinos tiene unas terminaciones formadas por queratina en forma de púas, espinas o ganchos, que permiten la entrada del pene con facilidad, pero no su retirada, ya que éstas se enganchan a las paredes internas de la vagina, produciendo pequeños desgarros en ella si se producen movimientos bruscos. Dichos desgarros tienen la función de provocar la estimulación de la producción de hormonas que estimulan la ovulación, haciendo que las hembras ovulen en cada cópula. En realidad estamos hablando de unas 150 o 200 de estas espinas en el pene de un gato, con una longitud de apenas un milímetro. Otra de las funciones que se les atribuye es poder "rascar" y retirar de la vagina el semen de otros machos que hubieran podido copular antes. Esta característica no es tan extraña entre los mamíferos y por ejemplo los ratones e incluso los chimpancés tienen estructuras parecidas.

Ilustración del pene de un felino. Fuente

Detalle del pene de un gato. Fuente

Detalle de las espinas del pene de un gato. Fuente

#18. Penes suaves. Al contrario que los gatos, como acabamos de contar, o que otros primates como los chimpancés, en los machos de nuestra especie, Homo sapiens, el pene no tiene estas pequeñas espinas queratinizadas, y parece que uno de los motivos por el que nuestros antepasados probablemente perdieron esta característica, sea el comportamiento monógamo de algunos de nuestros antepasados. El hecho de que el pene carezca de espinas puede representar una ventaja, que se seleccionó evolutivamente, debido a que la sensibilidad y el daño disminuye permitiendo coitos más lentos y prolongados, lo cual puede traducirse en una unión más estable de la pareja y una cría compartida de la prole.

Glande humano en el que se aprecia que no hay espinas. Fuente

Anatomía externa de un pene humano. Fuente

#19. Penes gruesos y brillantes. El pene de los machos de morsas, focas y demás pinnípedos se encuentran alojado dentro del cuerpo del animal en una especie de saco, distinto al escroto que aloja a los testículos; solo al ponerse en erección, sale al exterior, mostrando un pene con un tamaño y un grosor considerable, debido a que su báculo es casi tan largo y ancho como sus colmillos en algunos ejemplares de morsa, Odobenus rosmarus, y con un aspecto rosado y brillante. Este aspecto brillante se debe a que la delicada piel rosada del pene de la morsa aumenta la intensidad del color, cuando se calienta (y estos mamíferos marinos pasan mucho tiempo tomando el sol) pasando de un rosa pálido a un color marrón o rojizo brillante muy llamativo, que contrasta además con la piel oscura del animal.

El grueso y llamativo pene de un macho de morsa. Fuente

Báculo de morsa tallado por esquimales. Fuente

#20. Penes como manos. Los pedipalpos de las arañas no son propiamente penes, pero en este grupo de animales hacen una función similar. Se corresponden con el segundo par de apéndices y están formados por seis partes o artejos: coxa, trocánter, fémur, patela, tibia y tarso. En muchas especies de arañas los pedipalpos se emplean para cortejar a las hembras, siendo en este caso bastante grandes y vistosos, y también como aparato copulador, que usan para introducir su esperma en el cuerpo de la hembra. Los pedipalpos se encuentran en la zona cercana a la boca, y aunque su apariencia puede confundirlos con una pata se asemejan más a pequeñas manitas. En el último artejo, el tarso, tiene una estructura llamada bulbo, que contiene el espermatóforo, y termina en un fino estilete que es el que se introduce en la hembra.

Pedipalpos de araña macho. Fuente

Anatomía de un pedipalpo copulador. Fuente

#21. Pene con punta de flecha. Los penes de los machos de muchas especies de tortuga son bastante grandes además de perturbadores, puesto que tienen un color oscuro, gris, negro o purpura y terminan en una especie de punta de flecha, lo cual le da un aspecto aún más temible. De hecho es posible que algunos machos usen sus penes en punta de flecha de hasta 20 cm de largo para intimidar a otros, sacándolos de la cloaca y manteniéndolos en erección a la vista de posibles machos contendientes. Cuando el pene esta fláccido está oculto dentro de la cloaca y cuando sale parece que no va a poder volver a su sitio, hecho que se produce a veces, y es conocido como prolapso del pene. En los casos más graves ocurre por infección en el propio órgano, o en la cloaca. En los casos más graves en ejemplares en cautividad, la única solución para este problema es la extirpación total del pene, lo que supone la esterilidad del macho, pero no representa problemas para la eliminación de orina, puesto que la única función del pene es la transmisión del semen.

Pene en punta de flecha. Fuente

Esquema del pene de una tortuga. Fuente

#22. Penes que se regeneran. La babosa de mar, Chromodoris reticulata, tiene la peculiar habilidad de desprenderse de su pene después de la cópula. Pero lo que hace a este molusco marino de cuerpo blando particularmente diferente, es su capacidad de hacer crecer un nuevo pene en poco menos de 24 horas. Las babosas marinas son hermafroditas, lo que significa que poseen ambos órganos genitales masculinos y femeninos y pueden usar ambos durante el coito.

Chromodoris reticulata. Fuente

Un momento de la copula de dos babosas Chromodoris reticulata. Fuente

#23. Pene prensil. El pene del tapir, género Tapirus, unos animales ya de por sí bastante extraño, es, además de bastante grande en comparación con su tamaño corporal, muy prensil, es decir, tiene una gran capacidad de movimiento. Lo mismo ocurre con el pene de los elefantes, Loxodonta africana y Elephas maximus, que pueden llegar a tener penes muy largos también. Pero además de largos, su gran capacidad de movimientos les permite tener otras utilidades, además de para fecundar a sus hembras, como pueden ser ayudarles a guardar el equilibrio en un terreno poco llano, apuntalarse al suelo, o rascarse o frotar en alguna parte del cuerpo donde no llegue con la trompa. En los elefantes, el hecho de que se haya seleccionado este tipo de penes se debe a que al ser tan pesados, a la hora de copular le resultaría muy difícil moverse para conseguir la eyaculación y la fecundación, por lo que el macho se sujeta fuertemente a la hembra y deja que su pene super-móvil haga todo el trabajo.

Pene prensil de un tapir. Imagen 2. Fuente
Pene prensil de un tapir. Imagen 1. Fuente

Elefante macho apuntalándose al terreno con su pene prensil. Fuente

#24. Penes que se enrollan. La gran babosa gris o babosa leopardo, Limax maximus, usan un método de fecundación bastante curioso y llamativo: fabrican un hilo grueso de mucosidad, que enganchan a algún lugar elevado, como un árbol, y del que se cuelgan cabezabajo para sacar sus penes de la zona de la cabeza, entrelazarlos y luego retraerlos hacia dentro de su cuerpo cada uno con el esperma del otro. Recordemos que las babosas, como los caracoles y otros moluscos, son hermafroditas.

Limax maximus. Fuente

El enrollamiento de los penes de las babosas leopardo. Fuente

25. Penes elásticos y viscosos. El aligátor americano, Alligator mississipiensis, un tipo de cocodrilo que habita en Estados Unidos, también conocido como caimán americano. Estos animales tienen un extraño pene blancuzco y con aspecto blanducho, que está continuamente en erección pero retraído en el interior de la cloaca, y que solo es impulsado al exterior por un reflejo muscular, que puede hacerlo incluso cuando el animal está muerto, estimulando los nervios adecuados. Al no depender de sangre ni de ningún tipo de mecanismo hidráulico para su funcionamiento son los músculos los que se encargan de producir su salida y la estructura elástica de un tendón es la que hace que se retraiga de nuevo, como si de una goma elástica se tratara y rebotara, en cuanto la musculatura de la cloaca se relaja y lo libera. Los propios científicos encargados de su estudio comparan la eyección del pene del aligátor con la salida del contenido de un tubo de pasta de dientes.

Estructura y mecanismo de salida del pene del aligátor. Fuente

Pene de un aligátor en acción. Fuente

Y con el pene del caimán terminamos terminamos este post enmarcado en el #LunesPollas que se han inventado mis locos amigos de Naukas, en respuesta al #LunesTetas, y con la misma filosofía para usar los penes como excusa para hablar de Ciencia. El gran Irreductible se está encargando de recopilar en la web de Naukas todas las entradas que se publiquen en Twitter bajo la etiqueta #lunesPollas, así que no os las perdáis.

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Fuentes:

- Naukas.
- Wired.
- One‐Sided Ejaculation of Echidna Sperm Bundles. S. D. Johnston, B. Smith, M. Pyne, D. Stenzel, and W. V. Holt. The American Naturalist. Vol. 170, No. 6 (December 2007) , pp. E162-E164. Published by: The University of Chicago Press for The American Society of Naturalists.
- Lilia K, Rosnina Y, Abd Wahid H, Zahari ZZ, Abraham M. Gross anatomy and ultrasonographic images of the reproductive system of the Malayan tapir (Tapirus indicus). Anat Histol Embryol. 2010 Dec; 39(6):569-75. 


2 comentarios:

Mars Attacks dijo...

Ya venía traumatizado de la primera vez, así que sólo re-felicitarte por el trabajazo.

Como anécdota, el pene del caimán me ha resultado muy similar al mecanismo de la useless machine: https://www.youtube.com/watch?v=Z86V_ICUCD4

Carlos Lobato dijo...

Jajajaja, estabas inmunizado a los traumas... jajajaja. Muchas gracias por tu comentario. ;)

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