lunes, 23 de noviembre de 2015

Poesía entomológica

Hoy, en La Ciencia de la vida, vamos a hablar de insectos, pero además de hacerlo desde el punto de vista de la Biología, lo haremos desde el punto de vista de la literatura, ya que en este post vamos a recopilar algunos poemas dedicados a los insectos y otros artrópodos, que nos servirán como excusa para hablar un poco de ellos.

Hormigas. Fuente

Nunca está de más unir la Ciencia con otras artes y formas de manifestación cultural, y en este blog nos encanta hacerlo, así que gente de Ciencias, gente de Letras y gente en general, sean todos bienvenidos al maravilloso mundo de la poesía entomológica.



A UN ESCARABAJO

También llegué al escarabajo
Y le pregunté por la vida:
por sus costumbres de otoño,
por su armadura lineal.

Lo busqué en los lagos perdidos
en el Sur negro de mi patria,
lo encontré entre la ceniza
de los volcanes rencorosos
o subiendo de las raíces
hacia su propia oscuridad.

¿Cómo hiciste tu traje duro?
¿Tus ojos de zinc, tu corbata?
¿Tus pantalones de metal?
¿Tus contradictorias tijeras?
¿Tu cierra de oro, tus tenazas?
¿Con qué resina maduró
la incandescencia de tu especie?

(Yo hubiera querido tener
un corazón de escarabajo
para perforar la espesura
y dejar mi firma escondida
en la muerte de la madera)

(Y así mi nombre alguna vez
de nuevo irá tal vez naciendo
por nuevos canales nocturnos
hasta salir por fin del túnel
con otras alas venideras.)

Nada más hermoso que tú,
mudo, insondable escarabajo,
sacerdote de las raíces,
rinoceronte del rocío,
le dije, pero no me dijo.
Le pregunte y no contestó.
Así son los escarabajos.


En este poema del famoso poeta chileno Pablo Neruda, encontramos varios versos que nos cuentan con lenguaje poético y literario realidades sobre estos insectos tan fascinantes que son los escarabajos. Los escarabajos son un tipo de insectos pertenecientes al orden de los coleópteros.

Escarabajo. Fuente

Cuando el autor habla de “armadura lineal” o “traje duro” se refiere al exoesqueleto de los insectos, que no es más que un esqueleto externo y duro, hecho de quitina, un polisacárido, que les sirve de protección mecánica y de lugar de inserción de los músculos. Al ser un exoesqueleto rígido, los insectos necesitan mudarlo para crecer, en un proceso que se conoce precisamente como muda o ecdisis.

Con “pantalones de metal” o “la incandescencia de tu especie”, el autor se refiere al fenómeno de la iridiscencia, que se manifiesta por la colocación especial de los cristales de quitina de su exoesqueleto, de tal manera que forman cristales fotónicos, que reflejan la luz de manera especial, cancelando algunas longitudes de onda y potenciando otras, lo que da lugar a esos brillos y coloraciones metálicas que hacen a estos insectos tan llamativos, lo que ha hecho que se usen incluso en joyería

Escarabajo iridiscente. Fuente

Cuando habla de “perforar la espesura” o “Dejar mi firma escondida en la muerte de la madera”, se refiere al hecho de que cuando estos animales son jóvenes, es decir, son larvas, viven alimentándose de madera de algunos árboles, parasitando plantas, cavando galerías en el suelo, o en el interior de los seres vivos.

La frase “hasta salir al final del túnel, con otras alas venideras” se refiere a la transformación final, la metamorfosis que sufre el animal cuando sale de esa vida en los tuneles y adquiere su nueva estructura corporal, con alas, en su vida como adultos. Los coleópteros tienen metamorfosis completa, u holometabolismo, lo que quiere decir que del huevo nace una larva totalmente diferente al adulto, que tras varias mudas pasará a la fase quiescente de pupa, y de ahí, surgirá el adulto capaz de reproducirse, también llamado imago.

El nombre de "Rinoceronte del rocío", puede hacer referencia a que algunos escarabajos tienen apéndices a modo de cuerno, algunos de ellos colocados en una posición similar a los de los rinocerontes, como por ejemplo los llamados comúnmente escarabajos rinoceronte. Oryctes nasicornis es una de estas especies, que se caracteriza por tener una prolongación del exoesqueleto a modo de cuerno en el extremo de su cabeza.

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AL MOSQUITO DE LA TROMPETILLA

Ministril de las ronchas y picadas, 
mosquito postillón, Mosca barbero, 
hecho me tienes el testuz harnero. 

Y deshecha la cara a manotadas.
Trompetilla que toca a bofetadas, 
que vienes con rejón contra mi cuero.

Cupido pulga, chinche trompetero 
que vuelas comezones amoladas,
¿por qué me avisas si picarme quieres? 
Que pues que das dolor a los que cantas, 

de Casta y condición de potras eres.
Tú vuelas y tú picas y tú espantas 
y aprendes del cuidado y las mujeres 
a malquistar el sueño con las mantas.


En este corto soneto del maestro Francisco de Quevedo, se habla del zumbido molesto que hacen los mosquitos al batir sus alas cuando se acercan a nosotros con intención de picarnos. Por cierto, que al final del poema, en un tono un poco machista, con los versos "y aprendes del cuidado y las mujeres / a malquistar el sueño con las mantas", Quevedo hace referencia a que tanto los mosquitos como las mujeres quitan el sueño a los hombres. Que este autor tenía mucha guasa y no daba puntada sin hilo es bien conocido por todos, pero además aquí, aunque no fuera la intención de sus versos, coincide con que en los mosquitos las que se alimentan de sangre, es decir, las hematófagas, son las hembras que necesitan un mayor aporte energético y proteico para poder poner los huevos, mientras que los machos se alimentan de savia de las plantas. 

Mosquito. Fuente

La razón principal por la que a algunas personas le pican más los mosquitos que a otras es porque los atrae el dióxido de carbono que expulsamos en la respiración y ciertas sustancias químicas presentes en el sudor, que es diferente en cada persona. Nada tiene que ver con la creencia equivocada de que es por tener la sangre más dulce.

Halterios. Fuente

El zumbido al que se hace referencia en el poema se debe a su forma de volar con un par de alas relativamente pequeñas y estrechas que tienen que mover a gran velocidad, por lo que se produce este molesto ruido. Por comparar con otros insectos voladores, las mariposas tienen alas mas grandes y por tanto no hacen este ruido y son mas silenciosas al volar. Cabe recordar que en los dípteros, moscas y mosquitos, el segundo par de alas se encuentra bastante reducido en unas estructuras relacionadas con el equilibrio durante el vuelo, llamadas halterios o balancines, y esa es la razón de que cuenten con un solo par de alas.

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LAS MOSCAS

Vosotras, las familiares,
inevitables golosas;
vosotras, moscas vulgares,
me evocáis todas las cosas.

  ¡Oh viejas moscas voraces
como abejas en abril,
viejas moscas pertinaces
sobre mi calva infantil!

  ¡Moscas del primer hastío
en el salón familiar,
las claras tardes de estío
en que yo empecé a soñar!

  Y en la aborrecida escuela,
raudas moscas divertidas,
perseguidas
por amor de lo que vuela
  —que todo es volar—, sonoras,
rebotando en los cristales
en los días otoñales...

Moscas de todas las horas,
  de infancia y adolescencia,
de mi juventud dorada;
de esta segunda inocencia,
que da en no creer en nada;

  de siempre... Moscas vulgares,
que de puro familiares
no tendréis digno cantor:
yo sé que os habéis posado
  sobre el juguete encantado,
sobre el librote cerrado,
sobre la carta de amor,
sobre los párpados yertos
de los muertos.

  Inevitables golosas,
que ni labráis como abejas
ni brilláis cual mariposas;
pequeñitas, revoltosas,
vosotras, amigas viejas,
me evocáis todas las cosas.


En este poema de Antonio Machado se habla de las moscas en el sentido de familiares, de comunes, de moscas vulgares, probablemente para referirse al hecho de que encontramos moscas en casi todos los sitios asociados a la especie humana, aprovechando las muchas fuentes de alimentación que dejamos en forma de residuos, restos de comida y basura. De hecho el propio nombre científico de este insecto hace referencia a ello. Parece que el nombre de Musca domestica es de lo más apropiado para este animal

Musca domestica. Fuente

Al final del poema, en la penúltima estrofa, hay un verso que dice "sobre los parpados yertos / de los muertos" haciendo clara referencia al hecho de que las larvas de mosca se alimentan de restos orgánicos, entre los que se pueden encontrar cadáveres humano, es decir, estas larvas son insectos necrófagos. Pero al contrario de lo que se suele pensar, los ejemplares de Musca domestica son raros de encontrar en los casos forenses, encontrándose en mayor proporción otras especies de moscas, en muchos casos muy parecidas a la mosca común, como los géneros Muscina, Synthesiomyia u Ophyra, que se usan en entomología forense, es decir en el estudio de la fauna cadavérica, junto con otros insectos. Los insectos encontrados en los cadáveres pueden dar pistas fundamentales para determinar el tiempo que una persona lleva fallecida.

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HORMIGA

¿Cuántas horas habré pasado solo
junto a un hormiguero
mirando atentamente sus asuntos,
grave ciencia de niño?

Aquel su ir y venir,
en el que algunas iban cargadas de unas cosas
que yo encontraba absurdas, como un hilo
o el ala de una mosca
(¿qué víveres son estos, me decía,
para tan largo invierno?).

A otras más las veía doblando sus riñones
bajo el peso de cargas colosales:
un hueso de aceituna, una libélula,
media patata frita.

Nunca vi en sus trabajos una fábula
a pesar del esfuerzo de los clásicos.
Tampoco en las cigarras, obligadas
a un papel poco airoso en la comedia.

Para mí eran tan sólo la medida
de unas horas eternas del verano,
y hasta el cono de brozas en la boca
del hormiguero se me figuraba
al de un reloj de arena inagotable.

Por jugar con sus vidas
― desde niños soñamos con ser Dios ―,
recuerdo mi zapato deshaciéndoles
entradas y montículos, borrándoles el rastro,
rompiendo sus renglones, su escritura
en la página abierta de la tierra.

Y que nada de humano tenían las hormigas
lo probaba aquel hecho: que supieran,
después de las salvajes hecatombes,
ordenar su camino rectamente,
sus pacientes labores sin recelo.

Alguna vez, no obstante, un ejemplar
quedaba por allí, desorientado,
dando vueltas y vueltas.
Entre el pulgar y el índice
igual que si cogiera
algún copo de nieve sin romperlo,
lo volvía a su fila entre los suyos.

He recordado ahora ese pasado
de tedio y maravilla, al sorprender
caminando perdida, en la baldosa blanca
al lado del lavabo, a una pequeña hormiga.

No sé cómo ha llegado a un cuarto piso,
sin ascensor, en Conde de Xiquena.
Llevaba una lenteja, como la roca Sísifo.
Hallarás la salida, esto le dije.

Acabo de encontrarla aún más confusa,
unas horas después, sola y errante.
Ni siquiera lenteja tiene ya.
Fin de la historia. Es todo.

Esto no es una fábula.
Tampoco hay para mí un pulgar ni un índice.
Sólo renglones rotos.
Y una página en blanco, mi baldosa.

Este bello poema del poeta Andrés Trapiello nos muestra varios aspectos interesantes, no solo de las hormigas, sino de la curiosidad científica de los niños que son capaces de pasarse horas delante de un hormiguero observando. Yo mismo lo he vivido en mis carnes, y, afortunadamente, todavía tengo esa misma curiosidad, que para mi es fundamental en la vida, y eso intento inculcarles a mis niñas: Es innegable la belleza que hay en observar como caza una mantis, o como teje la telaraña una araña, o como transporta comida una hormiga.

Hormigas alrededor de la comida. Fuente

Volviendo a las hormigas, en el poema se nos refleja el enorme trabajo que éstas realizan para transportar todo tipo de alimentos, tanto fragmentos pequeños de comida o seres vivos, como cadaveres enteros de insectos muertos. El poeta además desmitifica bastante el trabajo honesto de las hormigas, y le quita ese halo de honradez, dejándolo solo en un instinto de supervivencia, que podemos encontrar en ciertas castas de hormigas, puesto que estas se especializan, según su tipo, en distintas tareas en el hormiguero: la reina es la encargada de reproducirse y poner los huevos; los machos son los encargados de fecundar a la reina; las obreras se encargan de la organización del hormiguero, de recolectar comida, de cuidar a las larvas... Y en el caso de algunas especies concretas y de otros insectos sociales como las termitas, muy parecidas, también están los soldados, que a veces cuentan con mandíbulas muy desarrolladas para defender al resto de la colonia. El autor hace además lo mismo con las cigarras, quitándoles el sambenito de vagas que todos conocemos por fábulas populares. En este poema se hace referencia a las cigarras, como una de las señales que nos indica la llegada del verano. Y esto mismo queda reflejado perfectamente en el siguiente poema:

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EL SUEÑO DE UNA TARDE DE VERANO

La tarde es calurosa, de verano
extremeño. Pregona la cigarra
con estridentes alas su chatarra
y abrasa el aire el olivar pagano.

Sagrada es esta hora de la siesta
en que labra su viga la carcoma
y la araña común teje en su idioma
la vida retirada. El tiempo en esta

casa tarda en pasar, parece eterno
y en esa misma eternidad fracasa.
Todo está en calma, sosegado , inerte.

De nada sirve el cielo o el infierno.
Lo eterno eternamente acaba y pasa
y ni el soñar nos libra de la muerte.

En este soneto, también del mismo autor anterior, Andres Trapiello, vuelve a aparecer el tema de la cigarra indicando que estamos en verano, además de nombrar a otros artrópodos, como la carcoma. Carcoma es el nombre común que reciben las larvas de varias especies de coleópteros que perforan madera de uso humano (como vigas, muebles, artesonados, etc.), en la que construyen galerías y a la cual dañan, produciendo un característico polvo o serrín. Biológicamente hablando y en un sentido estricto, el término carcoma está reservado para los miembros de la familia Anobiidae, pero suele aplicarse a especies de otras varias familias, como por ejemplo Hylotrupes bajulus, que es un Cerambícido. También se nombran en este poema a las arañas, que vuelven a ser protagonistas en el siguiente:

Carcoma. Fuente

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UNA ARAÑA

Dos hojas solo y nada en medio había,
pero llegó la araña y con su industria
dejó lista una puerta
donde pasa la luz apenas sin herirse.
Que mis versos lo fueran,
como hilos de plata
construyendo el vacío y con fortuna
esa pequeña jaula a la que acude
reclamado el rocío.

Y otro más de Andrés Trapiello es este poema corto llamado Una araña, en el que se nos describe como este magnífico animal teje su telaraña entre dos hojas, con una increíble tecnología para conformar una trampa mortal para otros artrópodos.  Además en tan pocos versos nos cuenta que tras las noches podemos ver como se acumulan las gotas de rocío en los hilos de la telaraña, cuando la humedad del ambiente se condensa allí. 

Araña en telaraña. Fuente

Las telarañas están hechas a partir de seda de araña, una proteína que estos seres segregan a través de sus glándulas hileras, las cuales se encuentran en el abdomen. La proteína solidifica al contacto con el aire y conforma esos finos hilos que son muy resistentes, tanto que se utilizan en la fabricación de chalecos antibalas y otros materiales que requieren alta resistencia.

Y ya para ir terminando veamos este poema corto donde se nombra de nuevo a la carcoma y se relaciona con el final del verano

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ACABOSE

Encima de mi cabeza
va royendo la carcoma
tiempo y viga. La certeza
de vivir se me desploma

como si fuera una casa
vieja y grande. Adios, verano,
tristeza de lo que pasa
flotando como el vilano.


Ya nos hemos referido antes a las larvas de escarabajo que llamamos carcomas. Éstas se desarrollan en la madera muerta, tanto natural como trabajada y, como dijimos antes, pueden producir graves destrozos en vigas, muebles e incluso en libros. La especie Xestobium rufovillosum se conoce popularmente con el nombre de  "escarabajo del reloj de la muerte" ya que mientras excava galerías en la madera produce un golpeteo audible al oído humano, que se asemejaba al producido por las manecillas de un reloj antiguo en funcionamiento.

Xestobium rufovillosum. Fuente

Y refiriéndonos a estas mismas carcomas, ponemos fin a este post con un poema de Gloria Fuertes:

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LA CARCOMA

Por las patas de la cama del testero 
la carcoma carcomiendo, 
la carcoma sin querer hace música al comer. 

Rum, rum, rum. 

Por los bordes del arcón 
donde guardo el camisón, 
la carcoma va y se asoma. 
¡Qué carcoma más carcoma! 

¡Qué comilona está hecha, 
por los cuernos de la percha, 
por las patas de la mesa, 
cómo roe la princesa! 

¡Qué pasillos la carcoma, 
va tejiendo la tragona, 
qué malísima persona, 
voracísima carcoma! 

Rum, rum, rum. 

Hace días la muy pilla, 
se ha metido en la capilla, 
y se está comiendo a un santo. 
¡Uy qué espanto! 

Gloria Fuertes. Fuente


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