lunes, 10 de abril de 2017

Semana santa biológica III. Los curitas

Ya llevo tres años haciendo una entrada relacionada con las fiestas que se celebran en estas fechas, la Semana Santa. En 2015 conté una serie de historias cortas y bastante personales relacionadas con esta festividad y con la Biología, y el año pasado fue el turno de la procesionaria del pino, que se convirtió en la protagonista de esta Semana Santa Biológica. 

Este año buscamos a otro animal para que se convierta en protagonista, pero no vamos a salirnos del mundo de los insectos, puesto que existe uno muy apropiado, ya que basándonos en su nombre vulgar podemos encontrar una buena relación con la Semana Santa. ¿Y de que animal vamos a hablar? Pues es el turno hoy de hablar de los curitas.

Un curita. Fuente



El nombre "curita" es un diminutivo de "cura", que es el término que utilizamos comúnmente para hablar de los sacerdotes de la iglesia católica. El hecho de llamarles curas a los sacerdotes se debe a que eran los encargados de la "cura de almas" de una parroquia. Los animales a los que nos referimos se llaman curitas en muchas zonas de nuestra geografía, pero reciben una multitud de nombres diferentes, como curas, curicas, carralejas, aceiteras, aceituneros, tabernas, frailes, matahombres, matasietes... Después hablaremos de algunos de ellos.

Para aquellos que aún estéis pensando en qué tipo de animal es un curita vamos irnos a la taxonomía y por lo tanto a su nomenclatura binomial para ubicarlos correctamente. Los curitas son artrópodos de la clase Insectos, y concretamente del orden Coleópteros. Es decir, son escarabajos. La familia a la que pertenecen los curitas es la familia Meloidae, en la que existen más de 2000 especies diferentes de curitas de diferentes especies repartidos por todo el mundo.

Algunas especies diferentes de curitas. Fuente

En las procesiones de Semana Santa no es raro ver a los curas de las parroquias en las que se ubican las diferentes hermandades desfilando entre los nazarenos, los músicos y las imágenes titulares. Actualmente suelen vestir túnicas de color blanco, adornadas con estolas de diferentes colores, pero en otros tiempos la vestimenta de los curas era de color negro más sobrio. Es más, sin entrar en mucha profundidad porque desconozco bastante los entresijos de la jerarquía eclesiástica, juraría que actualmente todavía visten de negro algunos obispos y otros cargos de la curia. El porqué de llamar curitas a los escarabajos que protagonizan este post se debe al aspecto físico que tienen, y al color negro de su cuerpo, que recordaba a la gente de campo que se los encontraba a los curas de la época.

Dos curas con sotana negra. Fuente

Entre las especies ibéricas nos encontramos unas cuantas enmarcadas en el género Meloe, como puede ser Meloe proscarabaeus. Todas ellas tienen una estructura corporal muy parecida, con una cabeza y un tórax relativamente pequeños y un abdomen alargado y grande. En M. proscarabaeus, este diseño corporal junto con el color negro azabache de su exoesqueleto, son los responsables del nombre de curitas para estos animales. Otra característica destacable entre los meloideos es el tamaño reducido de sus alas exteriores, los élitros, que dejan al descubierto la mayor parte de su abultado abdomen. Debajo de estos élitros tampoco hay alas, como ocurre con la mayoría de especies de coleópteros, así que se desplazan a ras de suelo, caminando con sus tres pares de patas.

Meloe proscarabeus. Fuente

El ciclo de vida de estos animales no deja de ser también bastante curioso, y la hembra pone los huevos en el suelo. La larva cuando eclosiona, sube hasta lo alto de una flor y allí espera que aparezca una abeja o cualquier otro himenóptero parecido, como avispas o abejorros, a alimentarse del néctar. Entonces la larva aprovecha y se  agarra al himenóptero con unas estructuras a modo de garras bien desarrolladas. De este modo viajan como polizones hasta las colmenas o nidos, donde se alimentan tanto del polen y el néctar que han recogido las abejas, como de los huevos de éstas. La larva pasa su fase de pupa en el interior de la colmena que ha parasitado y de ahí emerge como adulto para buscar una pareja con la que aparearse. Imaginemos a una larva de Meloe subida en una avispa, y tendremos, literalmente, a un curita en una Vespa.

Algunas larvas de meloideos. Fuente

Larvas de Meloe violaceus esperando en una flor. Fuente

Curas en Vespas en los años 60. Fuente

La sotana de los curas es una vestimenta formada por una pieza de tela, por lo general negra, que llega hasta los pies. En la Iglesia católica tiene botones por la parte delantera y suele ir rematada por un cinturón o fajín a la cintura. El color negro de esta prenda tiene el significado, para los religiosos que la usan, de que esa persona deja todas las vanidades del mundo y consagra su vida a dios. Así como el color blanco del alzacuellos simboliza la pureza del alma. Se supone que la sotana es también un símbolo de pobreza y de alejarse de las modas. Parece ser que el hecho de usar sotanas blancas está ligado al calor que hace en países como el nuestro, que hacen más incómodo el llevar el color negro en diversas épocas del año. El blanco a priori estaba reservado para la sotana del Papa.

Cutícula de un curita y sotana de un cura. Fuentes (1 y 2)

En semejanza con esta pieza de ropa está la cutícula de estos escarabajo, que forma su exoesqueleto. En este tipo de animales, los artrópodos en general, y los insectos en particular, la cutícula es la capa más externa del tegumento, que está por encima de la epidermis, y es fabricada por las células de esta capa. Es muy rígida y de estructura compleja, y está compuesta por quitina, un polisacárido estructural complejo, además de otras sustancias. Tiene una doble función: formar una capa protectora rígida e impermeable, y contener los puntos de anclaje de la musculatura del animal, en las zonas conocidas como apodemas. De esta manera, los invertebrados solucionan la falta de esqueleto interno. En los curitas el color negro se debe a la acumulación de pigmentos oscuros como la melanina en la parte más externa de la cutícula.

Existen varias especies de este género, como Meloe mediterraneus o Meloe ibéricus que hacen expresa referencia de la zona en la que habitan en sus nombres científicos. Otra especie de curita que habita en la Península Ibérica, así como en la mayor parte de Europa es Meloe violaceus, cuyo nombre hace referencia a las iridiscencias azuladas o violáceas que se pueden ver en su cutícula también de color negro. En este caso estas se deben a la reflexión o refracción de la luz debido a la colocación de los diversos pigmentos y sustancias químicas en la cutícula, por lo que reciben el nombre de colores estructurales. A diferencia de la pigmentación química, hablamos estamos hablando ahora de una coloración física, que varía según la posición del insecto y de la iluminación que reciba éste. El color violeta o púrpura que se intuye en la cutícula de este curita también recuerda mucho no ya a las sotanas que mencionábamos antes, sino a las túnicas de muchas hermandades, como por ejemplo, las de la los nazarenos de Jesus Nazareno, así como la antigua vestimenta de la hermandad de la Misericordia, por lo menos aquí en Arahal.

Meloe violaceus. Fuente
Nazarenos de la hermandad de Jesús de Arahal. Fuente

Hemos mencionado también en el anteriormente el alzacuellos de los curas, que como normalmente es una pieza de color blanco y circular, que se coloca debajo del cuello de la sotana y es un distintivo de la condición de sacerdote de la persona que lo lleva. esta estructura circular recuerda al simbolismo que tienen los anillos cuando dos personas se casan, simbolizando la unión con la iglesia de la persona que es ordenado sacerdote. Esta prenda, que puede estar hecha de materiales como el plástico, para otorgarle más rigidez, está preparada para ir colocada en el cuello, y de hecho lleva la palabra hasta en su nombre. Existe una especie de curita, llamada Meloe brevicollis, cuyo nombre podríamos traducir literalmente por "Meloe de cuello corto", debido a que tiene un torax más reducido de lo habitual, lo que le da el aspecto de que la cabeza está unida al inmenso abdomen por un cuello muy corto.

Meloe brevicollis. Fuente

Pero la especie más conocida de todas es posible que sea el curita conocido como aceitera común, debido a varias características como el gran tamaño que puede alcanzar, de hasta siete centímetros o la característica coloración de su cutícula. El tamaño de estos animales, sobre todo en las hembras, que desarrollan lógicamente un abdomen más alargado y grande que los machos, los hace estar entre los coleópteros más grandes de toda Europa. Y en cuanto a la coloración, presentan un color negro muy oscuro, con una serie de marcas o bandas transversales en el abdomen, a modo de alzacuellos, por cierto, de color anaranjado o rojo sangre. Presentan una marca en la separación de cada segmento, sumando hasta un total de seis. La primera de ellas, la que está más cercana al tórax, presenta el aspecto más parecido de todas al alzacuellos, ya que parece estar colocada justo debajo de los élitros, que tienen una forma muy parecida a un cuello de camisa. El contraste es curioso, y probablemente también influyó a la hora de llamar curitas a estos insectos. Su nombre científico es Berberomeloe majalis, y es un animal verdaderamente impresionante.

Berberomeloe majalis. Fuente

En Semana Santa, en las procesiones, se representan escenas de los últimos días de vida de Jesús, pero sobre todo de su muerte, por lo que no es raro ver imágenes talladas con gran realismo y crudeza en las que vemos a este hombre muerto en la cruz, o recién descendido, o en una urna de cristal. Parece que es imposible encontrar una relación entre esto que contamos y los animales de los que estamos hablando, pero irremediablemente nos lleva a que contemos una de las cualidades más interesantes de los meloideos. Resulta que en caso de sentirse atacado por algún depredador, el curita es capaz de hacerse el muerto perfectamente. No es algo exclusivo de esta especie, ni siquiera de los coleópteros, sino algo que hacen muchos insectos y también otros animales, y que se denomina tanatosis. Quizás uno de los casos más conocidos en la naturaleza es el de las zarigüeyas. De nuevo encontramos otro nexo de unión entre estos fascinantes animales y la Semana Santa.

Berberomeloe majalis haciéndose el muerto. Fuente

Yo recuerdo de pequeño, cuando iba al campo con mi padre, como me llamaba la atención encontrarme un curita, y observar como se quedaba inmóvil cuando lo molestaba con un palito. Era hipnótico quedarse un buen rato mirándolo, hasta que pensaba que había pasado el peligro y volvía a moverse, intentando escapar, solo para ser molestado de nuevo. Pero había algo aún más fascinante en estos animales: Entre los niños circulaba el mito de que si le escupías a un "curita" este sangraba, por medio de algún extraño milagro. Es fascinante como la mente infantil es capaz de crear las más descabelladas historias a partir de lo que se escucha o se ve. Yo siempre he tenido un puntito escéptico y tampoco creía que un insecto pudiera sangrar. Por aquella época yo ya sabía que los insectos soltaban un líquido verdoso cuando eran aplastados, la hemolinfa, y que solo era posible ver sangre, cuando aplastabas a la hembra de mosquito que te acababa de picar. Sabiendo que los curitas no picaban a las personas, me extrañaba mucho que eso que se decía fuera posible. Evidentemente alguna vez presencié como algún amigo escupía a un curita, y no todas las veces tenía éxito el experimento, pero de vez en cuando liberaban un líquido anaranjado, que a mí seguí sin recordarme mucho a la sangre. ¿pero qué era ese líquido?

Detalle de la "sangre" de un curita. Fuente

Pues los curitas, a través de la zona de unión de sus patas con el cuerpo, es capaz de segregar una sustancia química llamada cantaridina, que es una sustancia de textura oleosa y maloliente que se encuentra en la hemolinfa del animal. El nombre de aceitera que mencionamos antes viene precisamente de aquí, de la semejanza de la secreción con el aceite. Llegados a este punto tenemos que insistir en que los curitas son seres bastante inofensivos, pero si son molestados pueden segregar esta sustancia que en contacto con la piel  resulta sumamente irritante, llegando a formar vesículas, erupciones, irritación y enrojecimiento de cierta importancia. La sabiduría popular nos decía a los niños de entonces que para ver el fenómeno de la expulsión de esta sustancia no tocáramos al animal, sino que usáramos el ataque con saliva, que es a distancia, evitando así el contacto.

Cantaridina. Fuente

No es habitual encontrar a estos insectos en medios urbanos, por lo que el riesgo de que afecten a los niños es mínimo, pero la especie Berberomeloe majalis es bastante  común en toda Península Ibérica, encontrándose normalmente en bordes de caminos, lindes y caminos de tierra. A comienzos de la primavera es uno de los primeros insectos en verse frecuentemente en el campo. Otras especies parecidas como Physomeloe corallifer, que por cierto es endémica de la Península Ibérica, a veces se confunde con ella y recibe también el mismo nombre vulgar de aceitera o curita. Lo mismo ocurre con Berberomeloe insignis, la aceitera real, que es un poco mas grande (hasta ocho centímetros), pero presenta la coloración roja o anaranjada a ambos lados de la cabeza y en la frente.

Berberomeloe insignis, aceitera real. Fuente

La tradición cofrade es muy antigua en localidades como la nuestra, pero más antiguo aún es el uso que nuestros antepasados le daban a estos coleópteros. Los curitas del género Berberomeloe ya formaban parte de nuestra biodiversidad mucho antes de la llegada del hombre moderno a la Península, lo que hizo posible que los primeros pobladores lo incorporaran a su cultura mediante diversos usos medicinales. Un estudio realizado por investigadores del Consejo Superior de Investigadores Científicas (CSIC) publicado en la revista Journal of Ethnopharmacology así lo ha corroborado. La cantaridina, de la que hablamos antes, puede llegar a ser bastante tóxica, pero como siempre, debemos mencionar que el veneno está en la dosis, mas que en la sustancia, por lo que históricamente, se ha llegado a emplear en medicina y veterinaria en el tratamiento de afecciones de la piel, pero también como sustancia afrodisiaca e, incluso, como veneno. Si se ingiere, provocará vómitos, diarrea y un funcionamiento anómalo en el aparato urinario, normalmente acompañado de priapismo, es decir de erección involuntaria del pene, por lo que el polvo resultante de secar y moler los curitas hizo que se usura también remedio contra la impotencia hasta el siglo XVII, cuando dejó de emplearse debido a que provocaba muchas muertes por sobredosis. A día de hoy no es extraño encontrarla como remedio natural, por ejemplo en la mal llamada "medicina tradicional china".

Remedio natural de cantaridina. Fuente

El conocimiento de estas propiedades de la sustancia y de la producción de ésta por parte del animal se conocía y se transmitía oralmente durante muchas generaciones desde hace mucho tiempo, habiendo llegado hasta nuestros días incluso refranes populares que hacen referencia a ello. Veamos sino estos ejemplo, en los que además se vuelve a mezclar con la religión. Son frases hechas o cancioncillas cortas que se solían decir antiguamente cuando aparecía un curita ante una persona:

“Cura, curato, si no me das misa, te mato”.

Reventón, reventón, si no revientas tú te reviento yo"

“Vinatera dame vino, vinatera dame pan. Unos vienen y otros van a las bodas de San Juan, los de adelante corren mucho y los de atrás se quedarán. Vinatera dame vino y dame pan"
La gran cantidad de nombres vernáculos que mencionábamos al principio es una buena muestra de esta transmisión oral, ya que demuestra que es conocido y reconocido en muchas zonas rurales por la gente que habita en ellas.

Algunos de los nombres de los curitas en distintas zonas de España. Fuente

Algunos de los nombres de los curitas en distintas zonas de España. Fuente

Algunos de los nombres de los curitas en distintas zonas de España. Fuente

Continuando con la cantaridina, ésta se puede obtener desecando y pulverizando a las cantáridas, Lytta vesicatoria, otro tipo de coleóptero meloideo de un llamativo y bonito color verde dorado. De ahí viene el  nombre de la molécula El primero en aislar de forma controlada dicha molécula fue el químico francés Pierre Jean Robiquet en 1812. Una de las funciones principales de esta molécula en los coleópteros, es la de actuar como feromona de orientación y atracción, y otra evidentemente su uso  defensivo, que habitualmente va acompañada con coloraciones de advertencia. Por ejemplo las bandas rojas de Berberomeloe majalis contrastan perfectamente con el fondo negro, por lo que estamos ante un caso claro de aposematismo. Algunos de los nombres vulgares que reciben los curitas, como matahombres o matasietes, también constituyen un buen sistema de aviso.

Cantárida, Lytta vesicatoria. Fuente

Como muestra de la amplia tradición del uso medicinal de la cantaridina, el zoologo francés Pierre Boitard, en el año 1851, hablaba ya de los curitas de la siguiente manera:

"Vemos al proscarabeo arrastrarse con pesadez en los terrenos labrados y en los prados, donde se alimenta de yerbas y de hojas de plantas no muy altas. El aceite espeso y amarillento que trasuda de las articulaciones de sus muslos, le sirve como medio de defensa con respecto a otros animales, especialmente, insectos; pero el hombre le atribuye virtudes medicinales; de modo que lo mismo que la naturaleza dio al proscarabeo para librarse de sus enemigos le atrae su propia destrucción. Antiguamente fue preconizado para los casos de hidropesía (*1), así como para la peste, y además se ha hecho del mismo un cosmético para corregir las grietas del cutis. Últimamente se ha propuesto como preservativo de la hidrofobia (*2), enfermedad de las más terribles que afligen a la humanidad. El gran Federico compró por la suma de 500 escudos a un silesiano un remedio, que este daba por infalible en caso de mordeduras de perros rabiosos, siendo la base principal de dicho remedio el aceite del proscarabeo. La receta vio la luz pública en los periódicos; pero por desgracia la experiencia no ha confirmado la fama que dieran a dicho aceite la ignorancia o la mala fe."
(*1) Hidropesía hace referencia a la retención de líquidos o edema.
(*2) Hidrofobia es el nombre con el que se conocía a la rabia, enfermedad mortal transmitida por un virus de la familia Rhabdoviridae que afecta el Sistema Nervioso Central, causando encefalitis.

Caricatura de Pierre Boitard. Fuente

El análisis del ADN mitocondrial de distintas especies de curitas también era uno de los objetivos del estudio mencionado anteriormente, y entre las conclusiones obtenidas se ha visto que las dos especies del género Berberomeloe (majalis e insignisse separaron durante el Mioceno (hace entre 23 y 5,3 millones de años).

El ciclo de vida de Berberomeloe majalis, también es un poco diferente del descrito anteriormente, puesto que a pesar de que sus larvas también son parásitas, no se enganchan a las abejas para poder llegar a la colmena y alimentarse, sino que ellas tienen que llegar por si mismo y entrar para poder sobrevivir.

Ciclo de vida de Berberomeloe majalis. Fuente

No sé si esta semana santa veré algunas procesiones o no, porque la playa si el tiempo acompaña es una buena opción para descansar, pero estoy seguro de que si veo algún cura entre las filas de nazareno, sobre todo si lleva la sotana negra, me acordaré de los curitas que hemos descrito aquí. Espero que también haya servido para que mucha gente que no sabía de su existencia, o no la recordaba, haya descubierto de nuevo a estos increíbles insectos, que debido un declive bastante acusado de sus poblaciones en los últimos años, en la actualidad se considera que su estado de conservación es vulnerable y además carece de protección en las diferentes legislaciones, tanto nacional como autonómica. Si con esto ponemos un granito de arena para la supervivencia de uno de los insectos emblemáticos de nuestra niñez, me doy por satisfecho.

Dos ejemplares de Berberomeloe majalis. Fuente

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Referencias:



- Bravo, C., Mas-Peinado, P., Bautista, L. M., Blanco, G., Alonso, J. C., & García-París, M. (2017). Cantharidin is conserved across phylogeographic lineages and present in both morphs of Iberian Berberomeloe blister beetles (Coleoptera, Meloidae). Zoological Journal of the Linnean Society.

https://www.asturnatura.com/especie/meloe-proscarabaeus.html

http://faunarium.blogspot.com.es/2011/04/curica-o-aceitera.html

https://es.slideshare.net/lucasfernandezlalanne/la-coloracion-de-los-insectos-clasificacin-de-los-colores-funciones

El escarabajo que conquistó a los primeros pobladores ibéricos.

http://guadarramistas.com/2014/04/25/berberomeloe-majalis/

https://es.wikipedia.org/wiki/Meloe

https://es.wikipedia.org/wiki/Berberomeloe_majalis

https://es.wikipedia.org/wiki/Physomeloe_corallifer

https://es.wikipedia.org/wiki/Cantaridina

http://johnwalters.co.uk/research/oil-beetle-triungulin-larvae.php

http://chusay.blogspot.com.es/2014/03/berberomeloe-majalis-curato.html

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Entradas relacionadas:

- Semana Santa Biológica I. Historias.
- Semana Santa Biológica II. La procesión de la procesionaria.



4 comentarios:

Marisa Castiñeira dijo...

De vacaciones:) y como te lo has currado. Completísimo e interesantísimo Carlos!

Antonio González García dijo...

Me encanta, Carlos. Forma parte de mi infancia. En mi pueblo, Olivares (Sevilla), se le llama "curasangre". Ni que decir tiene que he "jugado" a echarle una saliva. Me queda la duda de si la saliva lo mata o también simula su muerte.
Gracias por el post!

Anónimo dijo...

Inusual, pero muy interesante la comparación... y la lectura.. Saludos desde Venezuela.

Charlesaurophaganax Roburii dijo...

ES CURIOSO QUE YO TAMBIÉN VI UNA HEMBRA DE MELEA MAJALIS EN SEMANA SANTA

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